¿Qué es la aniseiconía? Todo lo que hay que saber

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¿Sufres de aniseiconia o has oído hablar alguna vez de esta alteración de la visión? En ese caso, sabrás que es un fenómeno poco común que, de hecho, resulta difícil de identificar en los casos más leves, en los que puede no percibirse de manera explícita o debido a su parecido con otros defectos visuales.

Todo ello hace difícil que se pueda saber cuál es la incidencia real de la aniseiconia. Sin embargo, sí se cuenta con muchos otros datos que permiten saber por qué se causa y cómo se puede corregir esta alteración. No dejes de leer porque te los contamos.

Definición de aniseiconia

La aniseiconía es una alteración de la visión binocular que se manifiesta por que cada ojo ve las imágenes de un tamaño distinto. Esta alteración puede llegar a provocar una diferencia tan grande entre ambos ojos que a nuestro sistema nervioso le sea imposible generar una visión estable, lo que desencadena distintos síntomas que pueden llegar a ser muy incómodos.

Entonces, la aniseiconia aparece cuando el cerebro trata de crear una imagen única a partir de imágenes distintas. Esto ocurre normalmente por la diferencia de graduación entre ambos ojos, lo que se conoce como anisometropía.

Por tanto, para saber qué es la aniseiconia, lo primero que se debe hacer es distinguirla de la anisometropía, ya que la primera se deriva del fallo del cerebro a la hora de generar una visión única mientras que la segunda se refiere a la diferencia de refracción existente entre ambos ojos. De esta forma, la anisometropía es la causa más frecuente de que el cerebro reciba imágenes con distinto tamaño y pueda dar lugar a aniseiconia.

Etiología: Causas de la aniseiconía

Dentro de la etiología de esta alteración de la visión, encontramos distintas opciones:

  1. Aniseiconia fisiológica: Es aquella que aparece en un porcentaje tolerable que permite al cerebro generar una visión única y estable, por lo que no supone patología alguna.
  2. Aniseiconia patológica: Este caso sí supone síntomas manifiestos, y puede venir causada por una cuestión anatómica, como la distinta densidad entre ambos ojos de los receptores de la retina, de manera inherente al sistema dióptrico ocular (anisometropía) o adquirida por lentes correctoras.
  3. Aniseiconia de luminancia: Este tipo viene causado por la luz del ambiente, en función de la cual los objetos se verán de mayor o menor tamaño.

De entre estas causas, la aniseiconia patológica con origen óptico refractivo es la más frecuente.

aniseiconia

Síntomas de la aniseiconia

Las diferencias entre las imágenes que llegan a uno y otro ojo pueden ser compensadas por el cerebro en porcentajes de hasta el 5%. Por tanto, esta condición visual puede ser tolerada por algunos pacientes. Sin embargo, más allá de este porcentaje comienzan a aparecer los síntomas y molestias propias de la aniseiconía:

  1. Visión de imágenes con distintos tamaños (simétricas) y forma (asimétricas) con uno y otro ojo: Por un lado, las diferencias de tamaño pueden ser generales o meridionales y, por otro, las de forma pueden ser progresivas (aumentan o disminuyen con la profundidad) o irregulares.
  2. Fatiga ocular.
  3. Alteración de la percepción visual del espacio como agrandamientos horizontales, verticales o efecto esférico.
  4. Visión borrosa.
  5. Dificultad para fijar la vista.
  6. Cefalea.
  7. Sensación de vértigo o mareo.
  8. Náuseas.
  9. Dificultad para leer.
  10. Sensibilidad a la luz (fotofobia).

Además, hay situaciones que facilitan la aparición de aniseiconia y, por tanto, de sus síntomas, como el estrabismo. Mientras algunos síntomas, como la cefalea, son de carácter subjetivo, otros, como las alteraciones en la visión espacial, son objetivos. Serán estos últimos los que se midan para la realización de un diagnóstico.

Diagnóstico 

Una de las características de la aniseiconia es la dificultad que presenta para identificarse en casos de anisometropía o presencia de otros defectos refractivos Esto viene a decir que, si bien esta alteración cuenta con atención teórica, a nivel práctico no hay un protocolo claro de acción que permita identificar y resolver el problema. De hecho, la medición de aniseiconia no se realiza habitualmente en las exploraciones ópticas u oftalmológicas.

Pero esto no significa que no haya formas de medir y diagnosticar esta condición de la visión binocular. Existen pruebas diagnósticas llamadas eiconometrías que se basan en eliminar los factores perceptuales para que sólo los factores físicos que aparecen en la aniseiconia entren en acción y se puedan valorar.

Estas pruebas se realizan a través de equipos como:

  • Eiconómetro de Ames
  • Eiconómetro de Ogle: Este aparato en concreto permite medir todos los efectos que provoca la aniseiconia, como la declinación o las perturbaciones espaciales.
  • Eiconómetro inspector
  • Eiconómetro de Awaya

Estas pruebas permiten obtener distintos datos para determinar la presencia de aniseiconia en los pacientes que las realicen. Sin embargo, el diagnóstico requiere experiencia, ya que es difícil distinguirla de otros defectos visuales. Además de estas pruebas, también se deben realizar tests para descartar la anisometropía e identificar la diferencia de graduación entre los 2 ojos.

 

Tratamiento y corrección

Para tratar la aniseiconia, se valorará en primera instancia la diferencia presente entre las formas y los tamaños que ve cada ojo. Sabido esto, existen distintas vías de corregir esta alteración:

  1. Lentes de contacto (lentillas): Uno de los tratamientos más habituales, principal en niños. Es el recomendado por oftalmólogos y optometristas debido a que, al colocarse directamente sobre la superficie del ojo, evitan los efectos que se producen con las gafas. Además la combinación de una lente izquierda y una derecha con distintos criterios de fabricación es sencilla.
  2. Monovisión: Este tratamiento es más bien un entrenamiento de la visión en el que se acostumbra a cada ojo a priorizar una parte de la visión, habitualmente la lejana y la cercana.
  3. Penalización: Se llama con este nombre al tratamiento que consiste en reducir la graduación del ojo con más afectación.
  4. Gafas con lentes adaptadas: Las gafas para la aniseiconia requieren contar con lentes a distintas distancia del ojo o que tengan parámetros individualizados para corregir la alteración. Sin embargo, en opinión de muchos profesionales no es un tratamiento muy útil si las diferencias entre los 2 ojos son notables, ya que las gafas tienen efecto de auto-ampliación, el cual también debería compensarse. Las lentillas, al ir directamente sobre el ojo, evitan este efecto, volviéndose un tratamiento más sencillo.

En cualquier caso, lo fundamental para escoger el tratamiento más adecuado es acudir a un profesional experimentado, que ofrezca garantías de diagnóstico certero en casos como los de aniseiconia y pueda evaluar y transmitir todas las opciones posibles.

En el Instituto Ocular Marcos, llevamos más de 30 años trabajando con distintas patologías oculares y de la visión y tratando más de 30 variedades de las mismas, por lo que, si buscas un equipo fiable y experimentado en caso de aniseiconia, no dudes en contactar con nosotros. Esperamos que esta información te haya dejado claro qué es la aniseiconia así como sus síntomas y tratamientos.

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