Tratamiento Retinopatia Diabética

¿Qué es la diabetes?

La diabetes se produce cuando los niveles de azúcar en sangre se elevan por encima de la normalidad. La diabetes puede ser de tipo I o infantil, en la que el organismo no es capaz de fabricar hormona insulina en cantidades suficientes; o de tipo II o adulta, en la que a pesar de los niveles de fabricación de insulina normales, esta hormona no hace efecto.

Posibilidad de contraerla

Esta enfermedad afecta a más del 6% de la población. Conforme la persona se hace mayor, la posibilidad de contraer diabetes ocular es mayor, de forma que alrededor del 15 % de las personas que tienen más de setenta años la tienen.

¿Cómo afecta la diabetes a los ojos?

La diabetes puede provocar a nivel del ojo diferentes problemas: visión borrosa, mayor riesgo de padecer glaucoma o cataratas, parálisis de los músculos oculares, etc.

No obstante, la afectación más importante a nivel de los ojos es la de la retina, que es la parte del ojo encargada de enfocar las imágenes que se perciben. Este trastorno es lo que se conoce como retinopatía diabética, y puede llegar a ser una causa de ceguera.

La diabetes pro duce dos tipos de lesiones en la retina:

  • Aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos, lo cual origina un edema retiniano que afecta a la mácula, denominado edema macular.
  • Hemorragias oculares.

Tipos de diabetes

En la actualidad hay 4 tipos de diabetes:

  • Diabetes tipo 1: Producida porque el páncreas no produce insulina. Suele aparecer en la infancia, adolescencia o etapa adulta. La diabetes de tipo 1 se trata con la insulina.
  • Diabetes tipo 2: En este caso el páncreas si produce insulina, pero o bien, no produce suficiente o no puede aprovecharla. La diabetes tipo 2 se presenta en la edad adulta y se relaciona con la genética o con otros factores como son el sobrepeso y la obesidad. Su tratamiento consiste en la aplicación de antidiabéticos orales con o sin insulina.
  • Diabetes gestacional: Incluye cualquier tipo de diabetes diagnosticada en el embarazo.
  • Otros tipos. Se originan como consecuencia de alteraciones genéticas, determinados fármacos como los corticoides, o bien  enfermedades endocrinas o pancreáticas.

¿Cómo es la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética puede ser de dos tipos:

  • Retinopatía no proliferativa. Es la fase más inicial. A lo largo de los años los altos niveles de azúcar en sangre van dañando los vasos sanguíneos de la retina. Al volverse estos muy frágiles se producen pequeñas hemorragias en forma de punto. En esta primera fase, la retinopatía diabética no suele dar síntomas, ya que las pequeñas hemorragias del fondo de ojo no duelen, y la visión suele estar conservada. A veces, la fragilidad de los vasos es mayor, y deja escapar fluidos desde el interior de los capilares sanguíneos que, si se depositan sobre la mácula, producen un deterioro visual, sobre todo en la visión central y de cerca.
  • Retinopatía proliferativa. Al avanzar la enfermedad las alteraciones de la circulación retiniana son mayores, de tal modo que existen zonas de la retina que quedan sin recibir un adecuado aporte de sangre. Se comienzan a organizar entonces nuevos vasos sanguíneos que tratan de dirigirse hacia estas zonas. A este proceso se le llama neovascularización. Estos nuevos vasos son muy frágiles, y se pueden romper con facilidad, dando lugar a grandes sangrados en el interior del ojo, que hacen que la persona pierda la visión de un modo repentino.

¿Cómo se diagnostica?

La mejor protección contra la retinopatía diabética pasa por un diagnóstico lo más precoz posible.

A partir de los veinte años de evolución de la diabetes, la probabilidad de presentar retinopatía diabética es máxima. Es por ello por lo que todos los diabéticos deben realizar revisiones periódicas con su oftalmólogo que incluyan exámenes de fondo de ojo para evitar el peligro.

Una de las pruebas diagnósticas más importantes es la angiografía fluoresceínica. En esta prueba se inyecta un contraste a través de la vena del paciente. Cuando el contraste llega al ojo a través de la corriente sanguínea, el oftalmólogo toma fotografías, de tal modo que puede detectar cuáles son las zonas en las que los vasos dejan escapar contraste, así como aquellas zonas en las que el contraste no llega de manera adecuada al ser zonas con déficit circulatorio.

Síntomas

Los síntomas que se pueden producir al padecer una retinopatía diabética son:

  • Disminuye la visión en la noche.
  • Costosa recuperación de la visión tras exponer el ojo a la luz brillante.
  • Alteraciones en la visión de colores (principalmente azul y amarillo).
  • Fluctuación de la visión.
  • Visualización de manchas que se mueven y flotan.
  • Notable pérdida de visión o pérdida total en caso de que se produzca una hemorragia en el humor vítreo.

Es importante destacar que para que aparezcan síntomas, la enfermedad debe estar en fases ya avanzadas y en esta situación el tratamiento no es tan efectivo. Es por eso mejor controlar la retinopatía antes de que aparezcan los síntomas.

 

¿Cuál es su tratamiento?

Dependiendo del tipo de retinopatía diabética, los tratamientos que se pueden emplear son diferentes:

  • Tratamientos con fármacos. Son útiles para mejorar la circulación retiniana, y para disminuir la fragilidad de los vasos. Su eficacia es, sin embargo, muy limitada.
  • Fotocoagulación con láser. Consiste en sellar aquellos puntos por los que se escapan los fluidos hacia la retina. Normalmente se suele completar en varias sesiones, y es muy útil cuando la retinopatía diabética todavía se encuentra en una fase no proliferativa o proliferativa en sus fases iniciales.
  • Vitrectomía. Es una técnica quirúrgica que se utiliza sobre todo en aquellos pacientes que presentan un sangrado importante en el interior del ojo. Gracias a ella se limpia el ojo de esta sangre.

No obstante, todas estas medidas deben ser acompañadas por un estricto control por parte del diabético de las cifras de azúcar en sangre, puesto que, a fin de cuentas, ésta es la verdadera causa del problema.